Blogia
LA COLUMNA DE PRI

El futuro de Chile... y el mío

por PRI ARMSTRONG

[publicado en galeón en noviembre de 2005]

Desde que un día me dio por querer trabajar en algo que me gustara demasiado -algo medio difícil en mi poco cotizada área- he tenido puras pegas temporales, digamos pololitos en buen chileno. Algunos por decir, es lo que hay y otros que me han gustado mucho, pero son sólo eso, intensos momentos de realización personal que se van volando bajo mi melancólica mirada; a veces me siento como una especie de ‘cazadora de trabajos’, así como “Buffy la cazavampiros” o “Los cazafantasmas”, pero hasta sus oficios eran más estables que el mío (¿será realmente más fácil encontrar un par de gasparines o un drácula por ahí?).

El punto es que ha llegado a mí un nuevo tipo de actividad laboral, que de letras no tiene mucho, pero de naturaleza, harto. La Ana que no puede dejar de ponerle nombres a las cosas y/o situaciones que se le pasan por delante, lo denominó “la venganza scout”; la cosa es que después de haber logrado obtener un cupo dentro de la emprendedora empresa en formación para un viaje todo pagado ida y vuelta a Vilches city, como monitora de mil –digamos- niños de 6to básico, hubo una actividad así del tipo ‘conocimiento’ con el equipo de adultos responsables que iremos a cargo, en el nunca bien ponderado parque intercomunal, con su respectivo asadito y bebestibles.

Éramos un grupo de personas que en general nos habíamos visto una vez antes –nada- así que en la práctica era una amena junta entre desconocidos. FRIC igual. Por lo menos, pensaba yo, iba con la Ana, que a todo esto no puede dejar de decirle ‘Barney’ a mi recién estrenado encendedor morado, "regalo del que manda mis cuentos ala radio".

De entrada, llegar con cara de buena onda, así con disposición a hacer nuevos amiguitos de trabajo. Y empezó la actividad. Lo primero, presentarse delante del resto para que todos supiéramos quien recórcholis era él / la que teníamos al lado. Primer problema, porque para eso hay que plantearse la pregunta de quien es uno mismo digamos... segundo problema, me tocaba a mi primero. Obvio, empecé con las típicas pelotudeces de reina de belleza “me llamo Juanita, tengo 27 años, todavía vivo con mi familia, me encantan los animales y las actividades al aire libre” (hay que decirlo porque ese es el contexto para lo que me están contratando, entre otros claro).

Claramente no sabía qué decir; ¿qué es lo que la gente quiere saber de uno? ‘Hola a todos, soy una buena persona’ (en general, de eso me gustaría cerciorarme al respecto de unos cuantos) o tal vez ‘Hola, soy una histérica maniática’, que por suerte no es mi caso, pero sería re importante saberlo de alguien, para que uno después no diga que no se lo advirtieron y empiecen los problemas de convivencia; porque esto no es un reality donde uno agarra su maleta y se manda a cambiar ¡no! No se puede dejar abandonados a todos esos niños –digamos nuevamente- un poquito energéticos, huérfanos de monitora y provocar un desastre organizacional; además, quien sabe si después uno les deja un trauma psicológico por falta de preocupación y afecto provocado por un simple paseo…porque ustedes saben, los niños de hoy son tremendamente susceptibles o eso hacen los adultos que crean...

La otra opción era finalmente y en serio, explicar a qué se dedica uno en la vida – dato no menor, porque creía aún ni yo saberlo-. Paralelamente, mi cabeza seguía disparando asociaciones y me imaginaba dentro de una sala de algo así como alcohólicos anónimos explicando qué hacía ahí y quien había sido alguna vez. Ya. Ok. Le estoy poniendo color, a veces no lo puedo controlar.

Al grano. Sentía que lo más importante que tenía que tratar de decir, era lo que cuando uno es chico dice que quiere ser cuando grande, ahora concretado y me sorprendí declarando frente a un grupo de desconocidos –pausa, respiro- que quería ser escritora. Así no más, cara dura, corazón de león.

Fue bien fuerte, porque la verdad es que hace muchísimo tiempo que no decía eso con todas sus letras, aunque siempre suele ser el subtexto de algunos de mis discursos.

Al fin lo había dicho; comprenderán que no es en absoluto todo lo que soy, pero resumía una parte bien importante. A lo mejor como no los conocía, fue más fácil soltarlo, porque al final ellos ni se enteran de todos los años que me ha costado reconocerlo; uno es alguien nuevo, sin carteles colgando con la vida escrita, estilo ‘pri reloaded’ y tratando de que las características positivas sean bien notorias para poder seguir trabajando, porque todos sabemos que el pan hay que ganárselo... aunque de todas formas lo ‘no tan positivo’ se filtre igual (algunos días tengo problemas de sueño crónico pero, jefe, no se preocupe, nada que no pueda resolver un buen café).

Así que bueno, habría que ver cómo me va y si esto de la educación me reconquista; siempre con una opinión imposible de guardar, Ani opina que enterremos nuestros deseos más oscuros de negación de realidad escolar – docente (no ir), porque nos va a hacer bien dejar de ser unas mamonas sin paciencia con las criaturas que están desarrollando sus maravillosas etapas pre púberes y adolescentes, bajo nuestra mirada.

Pero la verdad es que eso todavía no me desvela, porque recién estoy retomando esto de las letras y asumiendo que de algo sirvo (esperemos).

Y a eso juego hoy, escribe lola escribe, y a ver cómo le hacemos para sobrevivir a este nuevo trabajo outdoor, al servicio de –digamos por última vez - ¿cómo es que les dice la Ana?... ah si, el futuro de Chile.

0 comentarios